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Mostrando las entradas de octubre, 2025

Un buen vendedor, empieza por tender la cama

A veces pensamos que para ser grandes vendedores necesitamos técnicas sofisticadas, discursos impecables o un talento nato para convencer. Pero la verdad es que todo eso viene después. Lo primero —y lo más importante— es aprender a dominar lo pequeño. Parece absurdo, pero el éxito comercial empieza en casa: en la forma en que te levantas, en si tiendes o no tu cama, en si llegas a tiempo o no, en si cumples con lo que prometes, aunque nadie te esté mirando. Tender la cama no te convierte en un vendedor estrella, pero sí en una persona que empieza el día cumpliendo con algo. Esa pequeña victoria inicial entrena tu mente para la responsabilidad, para el orden, para el compromiso. Lo mismo ocurre con la puntualidad, la disciplina o la manera como organizas tu espacio de trabajo. Porque vender no es solo ofrecer un producto, es transmitir confianza. Y la confianza nace cuando uno se vuelve coherente: cuando lo que dice, lo que hace y lo que promete van en la misma línea. Esa coherenc...

Tu futuro ya empezó

Tu futuro ya empezó   A veces me encuentro con personas que viven pensando en cómo será su futuro dentro de la empresa: si los ascenderán, si los reconocerán, si algún día llegarán a ese cargo que tanto sueñan. Y cada vez que escucho eso, pienso lo mismo: el futuro no se adivina, se construye. No hay misterio. El futuro se empieza a escribir en los pequeños actos del presente: en llegar a tiempo, en hacer las cosas bien aunque nadie esté mirando, en cuidar el trabajo como si fuera propio, en ser agradecido y leal con quienes te rodean. La lealtad se demuestra cuando nadie te ve La lealtad no es quedarse por quedarse. Es hablar con respeto, cuidar el lugar que te da la oportunidad de crecer, y no sumarse al ruido de los que critican sin aportar. La lealtad se demuestra cuando eliges construir, no destruir. Cuando das la cara en los momentos difíciles. Cuando entiendes que si el barco pasa por tormenta, tu papel no es saltar… sino remar con más fuerza. Las empresas valoran eso, aunqu...

EL PRECIO SÍ IMPORTA!

Aunque muchos expertos de  ventas nos quieren convencer de que no. Durante años he escuchado frases como:   “No vendas por precio.”  “Sube el valor percibido.”   “El cliente siempre paga más si entiende tu propuesta.”   “Vende valor y no precio.” y muchas otras mas. Y aunque suenan bien, y tienen un significado profundo que por supuesto hay que revisar... no siempre es cierto y puede alejarnos de ciertas realidades. En el terreno real, hay mercados donde diferentes competidores hacen las cosas bien:  ✅ entregan a tiempo,  ✅ tienen calidad,  ✅ generan confianza.  ✅ resuelven una necesidad y mas aún, cuando estas tratando de entrar a un mercado desde "cero". Cuando eso pasa, el diferencial final —aunque incomode— sí es el precio . Negar esa realidad es vivir en los libros y en las frases de los Gurús de las ventas. Aceptar que el precio importa es entender cómo funciona realmente el mercado. Ahora bien, aceptar que el precio importa no es resig...

Una buena tela: el alma detrás de cada creación

La importancia de la escogencia de una buena tela: el alma detrás de cada creación En el universo del diseño, hay decisiones que definen el éxito de una prenda mucho antes de la primera puntada. Entre todas, la escogencia de la tela es quizás la más determinante. Porque la tela no es solo materia prima: es la voz, el movimiento y la emoción de la idea que el diseñador quiere expresar. Una tela puede transformar un boceto en arte o convertir una gran idea en un intento fallido. Su textura, caída, composición y comportamiento frente a la luz o el cuerpo determinan no solo la estética, sino también la funcionalidad y durabilidad del diseño. Es el punto de encuentro entre la creatividad y la técnica. Los diseñadores que entienden esto saben que elegir una tela no es cuestión de azar ni de moda, sino de visión. Conocen las fibras, las mezclas, los acabados, y aprenden a leer los tejidos como si fueran un idioma. Saben que un lino habla de naturalidad, que la seda susurra elegancia, qu...