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Mostrando las entradas de 2025

No es maldad: es que no siempre vemos toda la historia

Hay momentos del día en los que la vida nos pone un espejo sin avisar. Uno de esos me pasó hace unos días, cuando bajé al jardín interior de mi conjunto residencial y me encontré con un popó de perro en el piso. Nada raro en apariencia, pero sí lo suficiente para detenerme un momento. Como no quería simplemente dejar eso ahí, lo que hice fue tomar unas hojas secas para marcar el punto exacto para que el portero, desde las cámaras, pudiera identificar el lugar y revisar las grabaciones para saber quién había sido. Si no lo señalaba, él no iba a tener forma de saber dónde era. Una acción práctica y simple. Cuando fui a portería , ya había llamado una señora y sin pensarlo dos veces le  lanzó al portero una frase que me atravesó: “Vea cómo serán de HP´s ,que alguien tapó la m... de su perro con hojas”. Me quedé frío. No solo no era mi perro, sino que estaba haciendo exactamente lo contrario: estaba ayudando. Ese momento me dejó pensando durante horas. Porque así como esa se...

El valor de encajar: una reflexión sobre pertenecer

Pertenecer es una elección que implica compromiso. No se trata solo de formar parte de algo, sino de entender las reglas que lo sostienen y contribuir activamente a su armonía.   Cuando uno pertenece a una familia, asume costumbres, dinámicas y límites que no siempre son cómodos, pero que le dan sentido al lazo que une. La familia es, en esencia, un acuerdo silencioso entre diferentes que eligen convivir con respeto, empatía y propósito. No se trata de obedecer ciegamente, sino de reconocer que la convivencia exige ceder, escuchar y construir.   Lo mismo ocurre en la sociedad. Vivir en comunidad implica aceptar un marco de normas y principios que garantizan equilibrio y bienestar colectivo. Cumplirlas no nos hace menos libres; nos hace más conscientes. La libertad sin responsabilidad es egoísmo, y el egoísmo sostenido destruye cualquier forma de convivencia.   Y en el ámbito laboral, la lógica es la misma. Al ingresar a una empresa, uno no solo firma un contrato: se...

Un buen vendedor, empieza por tender la cama

A veces pensamos que para ser grandes vendedores necesitamos técnicas sofisticadas, discursos impecables o un talento nato para convencer. Pero la verdad es que todo eso viene después. Lo primero —y lo más importante— es aprender a dominar lo pequeño. Parece absurdo, pero el éxito comercial empieza en casa: en la forma en que te levantas, en si tiendes o no tu cama, en si llegas a tiempo o no, en si cumples con lo que prometes, aunque nadie te esté mirando. Tender la cama no te convierte en un vendedor estrella, pero sí en una persona que empieza el día cumpliendo con algo. Esa pequeña victoria inicial entrena tu mente para la responsabilidad, para el orden, para el compromiso. Lo mismo ocurre con la puntualidad, la disciplina o la manera como organizas tu espacio de trabajo. Porque vender no es solo ofrecer un producto, es transmitir confianza. Y la confianza nace cuando uno se vuelve coherente: cuando lo que dice, lo que hace y lo que promete van en la misma línea. Esa coherenc...

Tu futuro ya empezó

Tu futuro ya empezó   A veces me encuentro con personas que viven pensando en cómo será su futuro dentro de la empresa: si los ascenderán, si los reconocerán, si algún día llegarán a ese cargo que tanto sueñan. Y cada vez que escucho eso, pienso lo mismo: el futuro no se adivina, se construye. No hay misterio. El futuro se empieza a escribir en los pequeños actos del presente: en llegar a tiempo, en hacer las cosas bien aunque nadie esté mirando, en cuidar el trabajo como si fuera propio, en ser agradecido y leal con quienes te rodean. La lealtad se demuestra cuando nadie te ve La lealtad no es quedarse por quedarse. Es hablar con respeto, cuidar el lugar que te da la oportunidad de crecer, y no sumarse al ruido de los que critican sin aportar. La lealtad se demuestra cuando eliges construir, no destruir. Cuando das la cara en los momentos difíciles. Cuando entiendes que si el barco pasa por tormenta, tu papel no es saltar… sino remar con más fuerza. Las empresas valoran eso, aunqu...